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Food Allergy

Las alergias

la flora intestinal desempeña un papel muy importante en las alergias alimentarias. La flora intestinal y el sistema inmunitario de los niños se pueden mejorar mediante la dieta y los probióticos. La experiencia clínica demuestra que una gran cantidad de alergias alimentarias desaparecen cuando se cura el intestino. Mientras tanto, es una buena idea excluir de la dieta aquellos alimentos a los cuales el niño pudiera ser alérgico, especialmente la leche de vaca.

Ciertas bacterias oportunistas, cuando están fuera de control debido al daño en la flora autóctona, consiguen acceder a las paredes del intestino y producen fugas que dañan su integridad. Por ejemplo, los microbiólogos han observado que para las bacterias oportunistas de las familias Spirillaceae y Spirochaetaceae es común apartar las células intestinales y que, debido a su forma en espiral, adquieren la habilidad de destruir la integridad de la pared intestinal de modo que permiten la entrada a sustancias que normalmente no deberían entrar. La Candida albicans también tiene esa habilidad. Sus células se adhieren al revestimiento intestinal, hundiendo literalmente sus raíces en la pared, produciendo fugas. Los alimentos parcialmente digeridos atraviesan estos “agujeros” y se filtran hacia el torrente sanguíneo, donde el sistema inmune los reconoce como extraños y los ataca. Así es como se desarrollan las alergias e intolerancias. Lo que sucede es que los alimentos no tienen oportunidad de digerirse apropiadamente antes de ser absorbidos a través de la pared intestinal dañada. En muchos casos, cuando la pared intestinal se recupera, las alergias desaparecen.

Una pared intestinal dañada, que tiene fugas y deja pasar un montón de sustancias tóxicas que llegan al cerebro y desencadenan las convulsiones, los tics, los espasmos, los movimientos involuntarios, etc. Las toxinas son producidas por la flora intestinal anormal, si bien la mezcla de toxinas puede ser muy diferente en cada caso, dependiendo de la clase de patógenos que tenga cada persona. La pared intestinal dañada también permite el paso de alimentos parcialmente digeridos, activando la inmunidad y la reacción de alergias e intolerancias alimenticias, las cuales se pueden manifestar como convulsiones, espasmos, tics y movimientos involuntarios. Hay algunos niños en mi clínica que sólo tienen convulsiones después de comer determinados alimentos.

Conforme la función intestinal se deteriora, los alimentos no pueden digerirse correctamente antes de ser absorbidos a través de la pared intestinal dañada. Una vez en la sangre, estos alimentos parcialmente digeridos desencadenan reacciones inmunes muy complejas (llamadas alergias o intolerancias alimentarias) que son capaces de iniciar las crisis epilépticas. La combinación de toxinas y alimentos parcialmente digeridos (de los que se encarga el sistema inmune) fluye del intestino al cerebro y causa una actividad eléctrica anormal. Esto es lo que le ocurrió a este niño en su tercer año de vida: entró en el resbaladizo tobogán del GAPS.